
Si la sangre fluye
cuando carne y acero se unen
secándose su color
como el ocaso del sol,
la lluvia de la mañana
secará las manchas de la distancia
pero algo quedará para siempre
en nuestras mentes.
Quizá este acto final
se entienda
para cerrar una disputa
que dura una vida,
que nada bueno
viene de la violencia
y nada nunca vendrá
para aquellos nacidos
de una estrella airada.
Para que no olvidemos
lo frágiles que somos,
una y otra vez la lluvia caerá
como lágrimas de una estrella,
una y otra vez la lluvia dirá
cuán frágiles somos.
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